La producción mecanizada es la primera garantía de calidad. Primero, los diseñadores convierten los planos en modelos 3D, y las máquinas de grabado CNC tallan los modelos de cera con una precisión de 0.01 milímetros para garantizar patrones suaves y sin errores.
Luego, utilizando el método de fundición de cera perdido, se inyecta una solución de oro de 18k en moldes de yeso resistentes al calor, y después de enfriar, se forma un núcleo de metal. En esta etapa, el modelo rugoso ya posee un marco estructural perfecto.
Posteriormente, las máquinas de molienda de precisión, equipadas con varios campos de arena de arena, se utilizan para eliminar progresivamente las rebabas de superficie, dando al núcleo un acabado incluso mate y preparándolo para el posterior enchapado de oro.


Una vez que el proceso mecánico ha completado la conformación básica, comienza la etapa del arte artesanal. Los artesanos expertos se hacen cargo, utilizando pinceles ultra fondos recubiertos de diamantes para forjar meticulosamente los intrincados detalles de los patrones, dando vida a las venas de los pétalos y las bobinas de las vides.
Este paso es el más exigente en términos de destreza; Aplicar demasiada presión puede dañar la estructura, mientras que aplicar muy poco no se resaltará en las capas. Después de esto, los artesanos usan telas de terciopelo para el pulido de espejo.
A medida que la tela se frota contra el metal, el cuerpo comienza a desarrollar un acabado cálido y brillante, incluso las esquinas más pequeñas se vuelven tan suaves como los espejos.

El proceso de revestimiento de oro también requiere un control manual meticuloso. Antes de sumergir el cuerpo del moho en la solución de revestimiento de oro, los artesanos limpian meticulosamente cada grieta con algodón desengrasante para garantizar que no queden impurezas.
Durante el proceso de revestimiento de oro con alimentación eléctrica, utilizan su experiencia para ajustar la intensidad actual, asegurando que la capa de oro se adhiera de manera uniforme y el grosor se mantenga en alrededor de 0.5 micrómetros, esto no solo garantiza un color rico, sino que también evita que la textura de metal subyacente se observe.
Finalmente, los inspectores de calidad usan lupa para inspeccionar a fondo cada punto para confirmar que no hay burbujas de aire o puntos perdidos, después de lo cual una pieza de joyería chapada en oro de 18k puede considerarse completamente completa.









